lunes, 13 de junio de 2011

Una doctrina consoladora


El profeta José Smith dijo (y jamás enseñó una doctrina más consoladora) que “el sellamiento eterno de padres fieles y las divinas promesas que se les hayan hecho por su valiente servicio en la causa de la verdad los salvarían no sólo a ellos, sino también a su posteridad. Aunque algunas ovejas se descarríen, el ojo del Pastor está sobre ellas, y tarde o temprano sentirán los tentáculos de la Divina Providencia extenderse hacia ellas y acercarlas de nuevo al rebaño. Ellos volverán, ya sea en esta vida o en la vida venidera. Tendrán que pagar su deuda a la justicia; sufrirán por sus pecados y tal vez anden por caminos espinosos; pero si esto finalmente los conduce, como al hijo pródigo, al corazón y al hogar de un padre amoroso que perdona, la dolorosa experiencia no habrá sido en vano” .

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