domingo, 2 de septiembre de 2007

Entonces



ENTONCES

Jamás con mi recuerdo estarás sola:

viviré sin cesar en tu presencia,

mientras el lago aquél tenga una ola;

mientras el bosque aquél... guarde una esencia.

Mientras que de tu pecho en los ardores

des a mi imagen cariñoso abrigo;

mientras reces por mí, mientras me implores,

mientras me quieras, estaré contigo.

¿Sabes cuándo, en la vida, estarás sola?

¿Cuándo no me verás en tu presencia?

Cuando en el lago aquél no haya una ola.

Cuando el bosque aquél no haya una esencia.

¡Ay...! Cuando de tu pecho en los ardores

a mi imagen no des cálido abrigo,

cuando por mí no reces, ni me implores,

ni me quieras, tú, sí estarás conmigo.




Julio Flores



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